

Pues sí, hoy es mi cumpleaños. La verdad es que es el cumpleaños más largo de mi vida porque empezó ayer a las 6 de la tarde colombianas (las 12 de la noche en España) cuando Javi me mandó el primer mensaje de felicitación y terminará 30 horas más tarde, a las 12 de aquí. Además, es el más internacional de todos. Me han llegado felicitaciones desde Taipei, Estocolmo, Río y Sao Paulo, Quito, Roma, Madrid, Palma, Valencia, Hawai, Miami, Buenos Aires, Bruselas, Guatemala...



La pena, no poder celebrarlo con toda la gente que se ha acordado de mí, y con los que me gustaría liarla grande hoy. Pero una tiene que ir renunciando ya a cosas. La sala de fiestas del Chami ya ha pasado a la historia, igual que antes pasaron las fiestas en el Estu o la que me montaron en Roma entre Sara, Marty, Michela y Luca. Y, supongo, el año que viene volveré a mis fiestas mallorquinas. Pero, mientras, hoy toca disfrutar de mi primer (y último) cumpleaños en Colombia.



En la oficina, esta mañana, hemos celebrado mi día y el de Lucía, que fue el 1 de febrero pero que ella festejó en Buenos Aires. Así que hoy nos han traído dos tartas buenísimas al trabajo y, en familia, hemos disfrutado de nuestro nuevo año. La verdad es que yo quería unas tartas horteras, con mucho merengue rosa y flores comestibles. Pero, al final, nos hemos decantado por unas cosas normales y buenas. No son las tartas que me hacía tía Nasi para mis primeros cumples, pero han hecho un apaño.
Por la tarde me toca ir a recoger la ropa que tengo encargada para Hawai y preparar la maleta porque mañana no tendré mucho tiempo y no me puedo dejar nada.
Para que veáis mi evolución durante estos años os he ido dejando algunas fotos de mi vida. La mayoría no son las que yo hubiera escogido, pero deben de ser las que más le gustan a mamá, que es la que se ha tomado el trabajo de escanearlas y mandarlas.







