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miércoles, 20 de febrero de 2008

Mi cumpleaños colombiano

Mis padres siempre me han dicho que el día que nací, tío Felipe no pudo llegar a Esporlas de la nevada que había caído. Por eso, hoy, cuando he visto que el día había amanecido gris, nublado y lloviznoso he pensado que a lo mejor era un “remember” de ese 20 de febrero de hace ya 27 años.




Pues sí, hoy es mi cumpleaños. La verdad es que es el cumpleaños más largo de mi vida porque empezó ayer a las 6 de la tarde colombianas (las 12 de la noche en España) cuando Javi me mandó el primer mensaje de felicitación y terminará 30 horas más tarde, a las 12 de aquí. Además, es el más internacional de todos. Me han llegado felicitaciones desde Taipei, Estocolmo, Río y Sao Paulo, Quito, Roma, Madrid, Palma, Valencia, Hawai, Miami, Buenos Aires, Bruselas, Guatemala...






La pena, no poder celebrarlo con toda la gente que se ha acordado de mí, y con los que me gustaría liarla grande hoy. Pero una tiene que ir renunciando ya a cosas. La sala de fiestas del Chami ya ha pasado a la historia, igual que antes pasaron las fiestas en el Estu o la que me montaron en Roma entre Sara, Marty, Michela y Luca. Y, supongo, el año que viene volveré a mis fiestas mallorquinas. Pero, mientras, hoy toca disfrutar de mi primer (y último) cumpleaños en Colombia.






En la oficina, esta mañana, hemos celebrado mi día y el de Lucía, que fue el 1 de febrero pero que ella festejó en Buenos Aires. Así que hoy nos han traído dos tartas buenísimas al trabajo y, en familia, hemos disfrutado de nuestro nuevo año. La verdad es que yo quería unas tartas horteras, con mucho merengue rosa y flores comestibles. Pero, al final, nos hemos decantado por unas cosas normales y buenas. No son las tartas que me hacía tía Nasi para mis primeros cumples, pero han hecho un apaño.








Por la tarde me toca ir a recoger la ropa que tengo encargada para Hawai y preparar la maleta porque mañana no tendré mucho tiempo y no me puedo dejar nada.

Para que veáis mi evolución durante estos años os he ido dejando algunas fotos de mi vida. La mayoría no son las que yo hubiera escogido, pero deben de ser las que más le gustan a mamá, que es la que se ha tomado el trabajo de escanearlas y mandarlas.




domingo, 17 de febrero de 2008

Febrero: ferias y fiestas

El mes de febrero es, en casa Morell Quadreny, un mes de santos y cumpleaños muy activo. Empezamos el 4 con el aniversario de tia Dolors, seguimos el 9 y 11 con los santos de Poli y tia Lourdes y, hoy Margalida pasa a ser mayor de edad. Mañana le toca a tia Nasi, mi madrina y el miércoles a mí. Por último, pero no menos importante, está mamá que pasó su cumpleaños de hace 27 años en Mare Nostrum con un bebé de apenas 3 días y pegada a la radio escuchando como “su día” pasaba a ser conocido como el 23-F.



Con Margalida me llevo casi casi 9 años y, aún así, es mi prima favorita. Es más, desde hace unos años entre Carmen y yo la hemos adoptado como la hermana pequeña de casa y ahora que yo estoy tan lejos, ellas dos se hacen las funciones fraternales (sin pelearse, ya que Carmen dice que con ella no se puede pelear). Es fuerte, porque creo que el nacimiento de Margalida es el del primer primo que recuerdo. Ser la mayor implica (o eso creo) que he ido a ver a todos los otros primos a la clínica o, como poco, en sus casas los primeros días de vida. Tengo fotos del hospital con Carmen, pero no me acuerdo. Pero de ella sí recuerdo como era de bebé, con su nariz respingona. Luego fue creciendo siendo la mimada durante muuuchos años. Es más, al no haber otra niña detrás, sigue siendo un poco “la niña” de todos.

Es lista a rabiar (ya lo decía de pequeña), pero más vaga que el suelo y aunque la diferencia de edad se nota un poco, no renuncia a nada que pueda hacer conmigo. Creo que las fiestas Chami la dejaron trastornada de por vida. No me extraña nada porque, si ya sorprenden viviendo en Madrid y sabiendo cómo es el tema de fiestas de colegios mayores, para una niña con 14 años debió de ser un impacto grande. Una pena que la última prevista tuviéramos que suspenderla por una inoportuna lesión de rodilla que nos hizo pasar unas horas en el Clínico. Pero bueno, ahora que le han regalado un viaje a Madrid por su cumple, intentaremos que pueda ir a la próxima…

Sé que a veces, Carmen se pone celosa de mi relación con Margalida, pero no tiene por qué. Una cosa es mi hermana y la otra mi prima-casi-hermana. Pero vamos, al final, ya somos tres hermanas y las quiero a las dos mucho mucho. Ahora vendrá Carmen a Bogotá con mis padres, para felicitar personalmente a Tita, tendré que esperar unos meses. Quina pena… Por cierto, este verano podríamos celebrar una gran fiesta por tu cumple, que yo ya tengo vestido!!!!!!!!

viernes, 1 de febrero de 2008

Felicidades Lucía

Cumplir años es una buena señal y, cuando la edad es significativa, suele suponer un cambio en la vida. Es el caso de los 25 que hoy cumple Lucía. Hoy, 1 de febrero, unas horas antes en España y otras más tarde en Colombia, ha cumplido su primer cuarto de siglo.



Para celebrarlo, nada mejor que una ruta para ver a los amigos distribuidos por este continente tan grande. Unas horas en Lima, unos días en La Paz y otros en Buenos Aires. Así que hoy no tendremos fiesta, ni tarta ni “cumpleaños feliz”. Pero el lunes ya organizaremos algo y, quien sabe, encontramos una fecha intermedia entre “su día” y “el mío” para festejar.

Como un regalito, hoy le dedico este post porque, sin ella, estos 4 meses en Bogotá hubieran sido muy diferentes. No sé cómo ni por qué desde el primer día nos entendemos bien. Siendo tan completamente diferentes somos a la vez tan iguales. Debe ser eso de que los polos opuestos se complementan y es lo que nos ha pasado aquí.




Es difícil comprender como se crean amistades en poco tiempo, pero aquí pasa. Esto es como un “gran hermano” en el que pasamos muchas horas juntos todos. Horas de oficina, paseos por la mañana hasta la Ofecomes ,horas de comida, algunas de ocio, domingos en Usaquén y, ya con una mirada consigues saber lo que piensa la otra.

Yo soy mamá Lluc (será que de verdad parezco una mamá porque en Roma también era “la mamma”), la que en teoría calma, la que ve las soluciones a los miles de problemas que tenemos por aquí. Ella es la que me relaja en los días de desesperación (no sé por qué no solemos coincidir en nuestros días peores) y la que me escucha y me comprende cuando le cuento mis penas.

Esta semana la he echado de menos, mucho más que en otros momentos. Tengo ahora mismo la cabeza hecha un lío entre cosas de Palma y de aquí. Entre trabajo y piso. Entre posibles viajes a Hawai y visita de mis padres, o retorno a casa. Entre compañeros nuevos y falta de mujeres españolas.




Pero bueno, hoy es su día, no el mío. Y desde Bogotá le deseo un muy feliz cumpleaños y que esté disfrutando de Buenos Aires, la tierra de su padre, con Encarni y Rubén, con el calorcito del verano y los colores del barrio de Boca.
Aquí la esperamos, con los brazos abiertos, los oídos ansiosos de escuchar sus historias y los ojos preparados para sus miles de fotos hechas con “Genoveva” y su cámara normal.

Un beso muy grande “nena” y ¡felicidades!