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jueves, 18 de diciembre de 2008

Como la vida misma...

Un chico del PARTIDO, termina el bachillerato y no tiene ganas de estudiar nada.

Como el padre también es del PARTIDO y es un tipo con malas pulgas, lo aprieta:

- ¿Ah? ¿No quieres estudiar? Bueno, yo no mantengo vagos, así que vas a trabajar.

El padre, que tiene algunos amigos políticos dada su larga trayectoria, trata de conseguirle un empleo en LA JUNTA y habla con un amigo:

- Oye, Manolo, ¿te acuerdas de mi hijo? Bueno, acabó el bachillerato y no quiere estudiar por ahora. Necesitaría un puesto como para que empiece a trabajar mientras decide si va a seguir una carrera.... El asunto es que haga algo y no vaguee, ¿entiendes?

A los tres días llama Manolo:

- Oye. Que ya está, he encontrado algo para tu hijo. Asesor de la Comisión de Salud de la Junta. Unos 9.000 euros por mes. Está guay, ¿no?­

- ¡Nooo, Manolo! ¡Es una locura! Tiene que comenzar desde abajo.

A los dos días, de nuevo Manolo:

- Ya lo tengo. Le conseguí un cargo de Secretario Privado de un Diputado. El sueldo es más modesto, de 5.000 euros al mes.

- ¡No, Manolo! No quiero que la vida se le haga tan fácil de entrada. Quiero que sienta la necesidad de estudiar, ¿me entiendes? Si gana esa pasta no estudiará nada.

Al otro día:

- Tío, ahora sí, Ayudante del Encargado del Archivo, con algo de informática, claro que el sueldo se va muy abajo ... serían 2.800 euros, nada más.

- Pero Manolo, ¡por favor!, consigue algo más modesto. Es un niño aún. Algo de 500 euros.

- No tío, eso es muy difícil ...

- ¿Por qué?

- Verás ... esos cargos son por oposiciones, se necesita currículum, título universitario, masters ... ¿Me entiendes? ...



Yo sí lo entiendo. Cada vez que añado una cosa a mi currículum, mi sueldo baja 100 euros... Es más, a partir de ahora creo que voy a mentir en mis estudios, experiencia, idiomas, etc: Voy a empezar a quitar cosas, a ver si me contratan en algún sitio con un sueldo mayor al mileurismo.

martes, 2 de diciembre de 2008

Los colores del cielo

Cuando un niño pinta el cielo, lo suele hace de color azul. Pero, a medida que va creciendo, ese mismo cielo adquiere diferentes tonalidades. Unas veces depende de la imaginación del pintor y otras de lo que ha visto realmente.

En el caso del cielo mallorquín, hay infinidad de cuadros que muestran una bóveda multicolor, destacando los tonos morados y amarillos jugando con toda la paleta de intensidades. Alguien que no conoce la isla, puede pensar que el dibujante quería transmitir una sensación que puede ir desde el romanticismo más cursi al catastrofismo más puro. Pero, la realidad es que Mallorca presenta ese cielo y es una muestra clarísima de que la naturaleza es mucho más creativa que el hombre o la mujer más imaginativo.



Castell de Bellver visto desde Es Baluard



En otoño, estos cuadros naturales se repiten con asiduidad. Las variaciones constantes del tiempo en esta estación propician unos movimientos de nubes, unos cambios atmosféricos y unas condensaciones de agua en la atmósfera que favorecen la proliferación de estos espectáculos naturales que duran horas y a su vez, a medida que pasan los minutos, van cambiando como las figuras en un caleidoscopio.

El cielo visto entre un arco del Castell de Bellver


Últimamente, he podido ver el cielo de diferentes maneras. Siempre impresionante y siempre recordándome por qué no podía ser feliz en un lugar sin cambios de estación, con pocos días de sol y con mucho pero que mucho gris sobre nuestras cabezas.



Cielo anaranjado visto desde el aparcamiento de Carrefour

Hoy, el cielo está blanco, hace mucho frío y llueve. En el Puig Major hay nieve, los embalses están al 100% de su capacidad, los torrentes van cargados y las “Fonts Ufanes” han vuelto a reventar. A pesar de todo esto, y quitando mi medio bajón por llevar una semana con este tiempo invernal, el cielo me sigue recordando que es sólo una cosa pasajera y que en cualquier momento puede salir el sol…

lunes, 27 de octubre de 2008

Una imagen en mil palabras

Una imagen en mil palabras. Así se llama el concurso en el que participé con las mil palabras que dejo a continuación y que me inspiró la foto que acompaña al texto. No gané, pero ahora lo dejo aquí, para quien quiera leerlo...





Varada en la arena del puerto inicias tu aventura hacia esta nueva vida. Tus costillas, ya salen de las cuadernas, como dos ramas simétricas que crean el esternón que protegerá a los marineros y dará estabilidad en la navegación. Huesos construidos con maña, provenientes de esa madera tan nuestra y que se adaptan a marchas forzadas al mar. Estás creciendo desde dentro, creando la protección y soporte de todo lo que serás y ampararás los órganos más importantes que latirán en tu interior: el patrón y los marineros.

Nunca pensaste, siendo sólo un árbol, que serías capaz de dejar el bosque, de transformar tus cualidades para flotar, para surcar el Mediterráneo empujada por los vientos y por el embiste del motor. Dudo siquiera que pudieras imaginar el dejar de mover tus ramas al son del viento para acompasar tu movimiento al vaivén de las olas.

Cambiarás de danza y de música de fondo. Los cantares de las aves, los croares de las ranas y la armoniosa melodía de los insectos dejarán paso al sonido de los caballos del motor situado en tu popa. De vez en cuando, una manada de delfines pasará rozando tu proa mientras sus voces dan ritmo a tu marcha y te acomodarás al sonido y vibración de las poleas subiendo y bajando las redes.

Tu copa ya no da sombra, ni bajo tu tronco crece la verde hierba, ni tus raíces descienden tierra adentro en busca de agua y alimento. En breve tendrás toneladas de líquido salino sobre el que apoyarte y tu buena relación con el mar será fundamental para emprender esta nueva vida.
Será todo un cambio. Un cambio de uso. Un cambio de hábitat y una nueva aventura que tendrás que superar.

Las manos del artesano lijan las maderas para no dejar ni un asta suelta que pueda suponer un problema. Las maderas que te recubrirán se impermeabilizan dentro del taller y los planos que hace años necesitaba el astillero, ahora se encuentran dibujados en su cabeza y todos sabemos que no habrá ni una rendija entre tus lomos que pueda dejar paso a la entrada de agua indeseada.

Ya colocada tu estructura, como un bebé creciendo en el vientre de su madre, vas adquiriendo la forma de barca que te hará navegar durante años. En esa posición privilegiada que da ser construida en el astillero del puerto, contemplando las embarcaciones ya terminadas y oliendo el mar te acostumbrarás a lo que será tu vida dentro de muy pocos meses.
Las gaviotas se posan sobre ti, intuyendo el olor a pescado que en breve adquirirá tu cascarón y viéndote como una fuente de alimento fácil de conseguir. Los crustáceos que se pegarán a tu fondo te intuyen desde la orilla y los peces que capturarás crecen sin tener constancia de tu construcción.

Aunque faltan semanas para que tengas tu forma final, los que pasamos a tu lado también podemos imaginar las redes ocupando la borda y la emoción de tu dueño saliendo a la mar por primera vez. No te asustes cuando rompan una botella de cava en tu proa ni cuando notes el agua fría acariciándote. Todo eso serán buenas señales. Significará que ya has conseguido tu nuevo objetivo: ser una barca de pesca.

Serás el sustento para una familia. Arrastrarás las redes que pescarán rapes, merluzas, gallos, lenguados, calamares y alguna gamba que serán comidos por muchas personas. También morralla, que servirá de base para algún buen caldo de sopa o paella. Esperarás paciente durante los días de descanso, durante las horas de la noche en las que ocuparás tu embarcadero. Verás a gente pasar y pasear por la dársena que te compararán con otras embarcaciones. No te preocupes tampoco. Unas serán consideradas más grandes y bellas, otras más viejas y pobres. Pero todas tenéis vuestra función.

Los días de faena, te esperarán ansiosos a tu llegada a puerto. Cada día sorprenderás con más o menos pescado. Pero siempre habrá alguien esperándote en el amarre para comprobar cuánta captura traes. En la lonja se subastará tu trabajo y en casa de tu patrón y sus tripulantes agradecerán o maldecirán la productividad de esa jornada. Pero, por muy malo que haya sido el día, volverán. No te dejarán.

Algún día llevarás a los niños a pasear. Los 16 de julio te engalanarán para portar y pedir protección a la Virgen del Carmen, tu patrona. Puede, incluso, que llegue un momento en que te cambien tu funcionalidad inicial. Pero, ante todo, nunca olvides ver el mar como el medio para tu libertad.

Nunca te sentirás lejos de casa, porque tu casa será el agua salada. No importa el mar o el océano que surques porque sabes que cualquiera te puede llevar al puerto donde naciste y al que entraste por primera vez en contacto con tu nuevo hábitat.

Los días de buenaventura serán incontables y las capturas serán numerosas. Días de buena mar, con sol y calma en los que las diez horas de faena serán como un agradable paseo. Pero cierto es que tampoco estarán ausentes los días tormentosos. Las olas entrando por proa, babor o estribor que harán demostrar tu capacidad de escorarte sin volcar. El miedo se apoderará de todos, de los que van sobre ti y de los que se han quedado en tierra. Pero serás capaz de superar las peores tormentas y de volver sana y salva a puerto.

Tu capacidad será máxima. Tu trabajo será reconocido. Te someterán a constantes cuidados, a limpiezas de casco, a embellecimientos de la cubierta, a cambios de motor y de instrumentos de pesca. Pero esas costillas que ahora te vemos seguirán hasta que aguanten. Hasta que la vejez, el uso y la acción del mar les dé una merecida jubilación y te haga reposar otra vez sobre la tierra o, en el peor de los casos, sobre el fondo marino. Allí, en cualquiera de esas dos partes, tu madera se deshará y tú volverás a descansar sin moverte más del suelo.

viernes, 17 de octubre de 2008

Necesito escribir para mi

Necesito escribir para mí. Necesito contar mis cosas, mis ideas, plasmar las cosas que siento. Y, desde hace un tiempo, me falta el tiempo. Pienso muchas cosas, escribo borradores en mi cuadernito de Divinas Palabras que, con su “just write it” me invita a llenar hojas. Pero a mis días les faltan horas para poder pasarlo al ordenador y poder ir continuando con este blog que, aunque sin fiesta de aniversario, ya ha cumplido un año.

La verdad es que estos últimos doce meses han sido diferentes, en momentos largos (por no decir interminables), y en otros rapidísimos. En estos meses he pasado de ser una becaria infeliz con buen sueldo en la otra punta del mundo, a una proletaria mileurista y feliz en casa. He conocido a gente y he viajado mucho. He reído y he llorado, he querido y he maldecido. Y, lo más importante, he conocido a gente que me ha marcado para bien y para mal.

Ahora, con mi vida de pluriempleada, no tengo mucho tiempo para mis cosas. Cierto es que me paso el día escribiendo. Por las mañanas me encargan ponencias para un congreso, noticias para la web, para la revista, cartas para mandar a no sé dónde… Y por las tardes entro en el apasionante mundo de la Serra de Tramuntana y el proyecto para declararla Patrimonio de la Humanidad. Entre medias, a la hora de comer, mientras miro un poco la tele, cuando me meto en la cama o mientras estoy en rehabilitación (no es nada grave, simplemente que tanto trabajo me ha contracturado la espalda) me centro en intentar sacar las cinco asignaturas de publicidad que he cogido este semestre.

Así que, mi vida se centra en escribir, pensar y escribir más. Pero no de mis cosas y, aseguro que lo necesito. Por este motivo, no sé muy bien cómo, intentaré sacar unos minutos diarios para mis propias ideas, para los relatos breves que tengo en la cabeza o, simplemente, para copiar del cuaderno al Word todo lo que he ido esquematizando en cualquier momento. Ya veré si soy capaz.

viernes, 13 de junio de 2008

Significado de Lluc


Después de otro mes de abandono absoluto de "mi medio de comunicación", hoy he encontrado una cosa que me apetece compartir por aquí. Bueno, primero de todo, decir que desde el lunes estoy trabajando en el departamento de comunicación del Colegio Oficial de Médicos de Baleares. Aunque tenía mis dudas sobre el trabajo, la verdad es que hay muchas cosas que hacer y creo que va a ser más divertido de lo que pensaba.


Bueno, pues hoy, mientras escribía unas páginas para una revistita que le daremos a los médicos jubilados el próximo 25 de junio antes de que se vayan de excursión al monasterio de Lluc, he encontrado de dónde viene mi nombre. Nunca lo había buscado y lo había dejado en que mi nombre viene de la patrona de Mallorca y ya está. Pues, a partir de hoy ya no será así.


El monasterio de Lluc está situad en un lugar considerado sagrado desde épocas prehistóricas. El topónimo "Lluc" indica el carácter sagrado que tiene. Proviene del latín Lucus, que quería decir "bosque sagrado", y se utilizaba en aquellos lugares donde ya en tiempos prerromanos se realizaban estos cultos de adoración a la Luna, o Lucida como se la llamaba, los cuales se realizaban en bosques de encinas que por aquel entonces predominaban en toda la isla y que aún hoy se pueden encontrar en la zona. Posteriormente estos ritos desembocaron en las fiestas Lucaries, que se celebraban durante cuatro días de julio al astro lunar en su templo del bosque. Posteriormente el topónimo fue derivado de Al-Luc durante la denominación árabe, Luc y Luch posteriormente hasta el actual Lluc. También se ha relacionado este nombre con la divinidad suprema precelta Lug, dios inventor y protector de aquellos que le adoraban que en tiempos cristianos fue asimilado al santoral como San Lucas (entre otros), al cual se le atribuye el tallar o pintar varias Vírgenes Negras, y su figura suele ir ligada a los lugares donde se venera alguna de estas imágenes, y lo curioso, es que Nuestra Señora de Lluc, es una virgen negra.


Pues nada, como dice la profesora que nos da un curso en el trabajo para obtener la certificación de calidad, "no te acostarás nunca sin aprender algo nuevo"

domingo, 27 de abril de 2008

Quiero una bici



"Busco a alguien que tenga una bici de paseo, con cesta delantera que no use y que se sienta tan generoso para dejármela durante una temporada. Si en vez de disponer de ella, tiene un ataque de Rey Mago descomunal, y me la regala, se lo agradeceré doblemente."


Este es mi anuncio hoy porque cada domingo pienso en lo mismo. En Bogotá, como en Quito, los domingos se cierran calles para convertirlas en ciclovías por las que las bicis, los patinadores y los paseadores recorren la ciudad sin necesidad de un vehículo motorizado. Cada domingo pienso en lo bien que me iría tener una bici (no aquí, en Palma) para pasear y, de paso, hacer un poco de ejercicio.

En Palma no tenemos esto, aunque haya plataformas que reclaman carriles bici. Pero disponemos de un Paseo Marítimo fantástico para ir de un lado al otro de la bahía sin bajarnos de las dos ruedas.

Ya lo decía Fernando Fernán-Gómez en su obra más conocida: "Las bicicletas son para el verano". Y yo quiero una para pasearme por las tardes primaverales por el paseo Marítimo, llegar hasta el Molinar con Tita y cotillear el Hola mientras nos tomamos una Coca-Cola light.

En Bogotá no hay verano y comprarse una bici para que te llueva la mitad de los días, no tiene gracia. Pero, en Palma, la cosa es diferente. En Palma miras por la ventana y más o menos puedes saber si ese día hará mal tiempo o no (excepción clara la del 4 de octubre con los tornados). Aquí, eso no pasa. Tú miras por la ventana y ves a gente con abrigo, otros con sandalias. Miras hacia el cielo y ves el sol. Pero, al cabo de una hora, se pone todo negro y cae un aguacero grande. Vamos, que el complejo de cebolla que hemos adquirido, está más que justificado.

Por todo ello, no quiero una bici aquí. Pero sí quiero una bici, de paseo y con cestita, en Palma. Una bici con la que pueda ir hasta el mercado y llevarme a casa cuatro frutas y verduras. Una bici que me permita sacar a pasear a ese perrito que me acompañará en mi re-aventura independiente. Una bici cómoda, bonita y práctica.

Así que, como este blog sigue siendo mío, hoy lo uso de portal de anuncios, por si a alguien, como he dicho al principio, le sobra una o tiene un ataque de generosidad. Quiero una bici para pasearme a partir del 2 de mayo por Mallorca y acepto también a cualquier acompañante que se venga por las tardes conmigo.

miércoles, 23 de abril de 2008

Papá, el abuelo Luis y el Día del Libro

En casa si hay un día de mi madre es el día de Reyes. Para ella, el 6 de enero es el día de la ilusión en estado puro. Incluso ahora que Carmen y yo somos mayores, sigue queriendo tenernos en casa ese día y, a ser posible, durmiendo allí y yendo a abrir la sala los cuatro juntos en pijama.

Para mi padre, además de la Semana Santa en la que es el “líder” del grupo que recorre calles y calles detrás de los pasos grandes, su otro día es Sant Jordi.

Yo recuerdo los 23 de abril como el día en que llegábamos del colegio y nos íbamos los cuatro a pasear por Palma buscando el libro que nos iba a regalar papá. Nuestra suerte es que, en casa, al contrario de lo que manda la tradición catalana (adoptada en esta ocasión), a las tres nos toca una rosa y un libro. Daba igual el libro porque ese día podíamos elegir el que quisiéramos. Durante años, cada Sant Jordi nos compraban libros de manualidades, de cómo hacer regalos, de gimnasia o de casitas de muñecas, los que nosotras elegíamos, sin restricciones. También cayeron muchos de Enid Blyton para mí y otros de Celia para Carmen. Normalmente, y no sé por qué, estos libros eran del puesto de la Plaza de Cort donde, enfrente del Ayuntamiento había (ahora hace años que no voy) una mesa que ocupaba toda la fachada principal.

El día del libro, en el que se conmemora el fallecimiento de Shakesperare y de Cervantes, muertos el mismo día 23 de abril de 1616, es una fecha en la que media Palma sale a la calle y eso significa que, si vamos los cuatro, no podemos avanzar en muchos sitios de la ciudad.

Me gusta, en estas celebraciones, ir por las calles y pararte a saludar a uno y a otro. Es agradable, también, que la gente te vaya mostrando sus adquisiciones de nuevas obras y es entretenido ver como mi padre ni mira de reojo ninguno de los “best sellers” expuestos en la primera fila de todos los puestos. Él se decanta por las últimas publicaciones locales. Le atraen las biografías de personajes mallorquines, las investigaciones sobre defensas militares y los libros que sólo cuatro como él leen. Eso sí, este año yo le he pedido uno de esos libros: Contraban, República i guerra de Pere Ferrer Guasp. La suerte, que sé que es más fácil que me regale este que el último de Carlos Ruiz Zafón. Es lo que tiene tener un padre así y es, sin duda, una suerte enorme.


Aprovechando que hablo del día del libro y de mi padre, no puedo olvidarme de mi abuelo Luis. La verdad es que no me acuerdo mucho de él porque murió cuando yo tenía sólo 2 años. Es más, los pocos recuerdos que tengo, como lo de que en Semana Santa nos daba “chupa tres días” menorquines a todos los nietos, o que yo era capaz de señalar el Bover, su libro de cabecera en la biblioteca no sé si son míos o si son adquiridos al escuchar tantas veces las mismas historias. Eso sí, ahora, que se celebran los 25 años de su desaparición con una pequeña exposición en la biblioteca pública, me llena de orgullo ser su nieta y ser consciente del legado que dejó en Mallorca. Además, me da rabia no poderle agradecer nunca lo mucho que me ha servido su trabajo para mi tesina final de carrera, para hacer otros trabajos sobre Mallorca o, simplemente, para curiosear sobre las distintas publicaciones periódicas que coleccionó.

Tengo ganas de saber más sobre él y sobre su trabajo y puede que este año me decida a hacer lo que hace años que me ronda por la cabeza: escribir su biografía. A ver si al llegar a Palma hablo con mi padre y con mi abuela y vemos si es viable.
Por cierto, dejo el artículo del Ultima Hora del lunes sobre la exposición. Esto, Rosita, sé que te gustará y que lo leerás encantada desde Montevideo.

martes, 8 de abril de 2008

Los olores reconocibles

Dicen que el olfato es el sentido de los recuerdos y yo lo ratifico, como ratifiqué la definición de Marcel Proust en Por el camino de Swan del retornar a un hecho de tu vida pasada que tenías medio olvidada sólo oliendo a magdalenas recién hechas.
No sé si a los demás os pasa, pero yo tengo un primer recuerdo olfativo muy definido: el olor a puré de los Jardines de Establiments y, si algo me recuerda a ese olor, entonces, me viene a la cabeza cosas de esos dos años de guardería con mis monjas de la Pureza mimándome. Cuando algo me huele al puré de los Jardines, pienso en el cola-cao caliente o la leche blanca sola que nos daban de postre y a las hermanas bajándome a su comedor y dándome cola-cao frío y yogures porque la comida normal no me gustaba. Eso sí, a cambio, yo con mis 3 años, les contaba mi vida y la de la familia.
Además, esos recuerdos no suelen ir solos. El olfato es capaz de llevarme a diferentes escenas dentro de un mismo concepto y por eso es fabuloso. En el caso de los Jardines, me lleva a un día que vimos el arco iris y como todos nos colgamos de la verja para verlo mejor, o a las clases de música con no sé qué hermana tocando el piano y los niños sentados en el suelo, o a mi cuaderno, que sabía que era el mío por los gomets que me habían asignado. No recuerdo si era estrella amarilla, circulo rojo y triángulo verde, pero puedo sentirme dentro de esa clase y ver el armario a la derecha de Francisca (la profe) con todos nuestros cuadernos puestos en orden.
Bueno, pues en Bogotá hay pocos olores familiares, por lo que es complicado transportarme por mi sentido a otra parte. De vez en cuando se percibe cierto olor a chimenea y me sitúo en el casco antiguo de Palma en nochebuena yendo de iglesia en iglesia a escuchar la Sibil·la, o huelo a sopa de ajiaco o de lo que sea y me acuerdo de la “sopa de gallina” del hermano Marí en Pirineos y de todo lo que hacíamos allí.
Pero, ahora, mis padres han dejado en mi casa un olor reconocible y recordable. Ahora, mi pisito de Bogotá huele a su casa de Palma y, esto, me gusta.
Hace una semana que se fueron y, pese a que mi pequeño apartamento de 50 metros ha vuelto a su normalidad (el salón no está invadido de maletas ni Carmen y yo tenemos que dormir entre el sofá y el suelo), la casa sigue oliendo a la de la calle Bonaire número 4 de Palma. Y, ese olor, no es porque lo hayan dejado ellos personalmente, sino que es un olor puesto un poco artificialmente por mi madre.


En Palma siempre hay ramitos por la casa. Normalmente mamá trae las flores de temporada que salen en Esporlas. Pero, también muchas veces compra otras que le gustan. Unas de ellas son los nardos que, para mí, son el olor de casa en otoño. Estando en Madrid, cuando veía varas de nardos, no podía evitar comprarme una o dos que, en las habitaciones de colegio mayor, invadían la estancia y se olían desde el pasillo.
Aquí, en Bogotá, he comprado unas cuantas veces y el martes, antes de irse, mamá y Carmen (no creo que esa fuera una idea que se le ocurriera a mi padre, me sap greu papà), me dejaron una docena en casa. Ahora, cuando salgo del ascensor, huelo a casa y me veo pasando por delante del buró de fuera de la salita, o por el mueble de delante de mi cuarto y diciéndole a mamá “ara m’ha vengut s’olor”. Ahora, a pesar de los 8.000 kilómetros estoy en casa.
Como las flores no duran para siempre, mañana o pasado tendré que retirar el ramo y me iré hasta los puestos de flores a comprar otras también muy de casa: fresias de colorines (fressaris para nosotros) que, con otro aroma, también me trasladarán por unos instantes a casa.

miércoles, 12 de marzo de 2008

Invierno y verano

Una que nació el 20 de febrero cuando Mallorca se cubría de blanco y el frío helaba las calles, adora el invierno. Le gusta ponerse abrigos gruesos, bufandas, jersey de cuello vuelto y hasta meterse en la cama con las sábanas frías. A esta misma, que es de isla, le gusta el verano. Adora ir a pescar por las tardes con su madre, su abuela y tía Carmen y tía Lourdes. Acepta los 40 grados con resignación, y hasta sale más de noche por Mar Salada y por las verbenas de los pueblos en busca de una diversión a la que no le ve interés durante el invierno. Pero, esta una, no está acostumbrada a los otoños y primaveras. La lluvia le cambia el humor y considera que los días grises son para quedarse en la cama con un buen libro.

Esta una ha terminado en una ciudad en la que, ni hay invierno ni hay verano. Sólo se conoce el otoño y algunas temporadas de primavera en la que el sol pica pero la ropa es la misma que en el supuesto otoño. Esta mallorquina en la otra punta del mundo lleva 5 meses vistiendo la misma ropa, calzando los mismos zapatos y paseando los mismos bolsos. Esta una viaja en busca de otros climas para que le suban el ánimo y se ha convertido en una vampiresa del sol.

Esta una quiere ver como los árboles cambian las hojas y como en los parterres de la ciudad se plantan diferentes plantas que vayan más acorde con la estación que toca, que lleguen las golondrinas y que toda la flora y la fauna informe del paso del tiempo. Sin estaciones, sin cambios en las calles y en el vestir, todos los días se hacen iguales. Lo sé, Alberto, una ciudad gris por la nieve sucia es un horror, igual que lo será el verano infernal que vas a pasar. Pero, hay cambios y, con ellos, verás diferente la ciudad y a la gente. Aquí, eso no pasará. Aquí todo será siempre igual.

lunes, 18 de febrero de 2008

Rebajas y el peso colombiano

Para los españoles, el concepto “rebajas” está muy arraigado en nuestra cultura. Todas las tiendas ponen más baratos sus productos en stock para no cargarse con ropa pasada de temporada. Pero, ¿qué pasa si en un país no hay cambios de estaciones? ¿Qué pasa si todas las tiendas tienen ropa para el clima de la ciudad y algunas cositas para ir a “tierra caliente” o a “tierra fría”? Pues pasa que sólo algunas tiendas internacionales ponen descuentos a sus productos.

Aquí, en Bogotá, puedes comprar bikinis todo el año. Pero comprar ropa para ir a la playa (nuestra ropa de verano) ya es un poco más complicado. Si a eso le sumamos que las “colombianas bien” de nuestra zona viven por y para sus cuerpos, es difícil, por no decir imposible, comprar en una tienda normal ropa que supere la talla 10 colombiana (una 40 española).

A pesar de estos problemas, hay algunas ventajas en cuanto al vestir. A mí, para ir a Hawai, me han hecho bikinis y modelitos a medida a muy buen precio, originales y a mi gusto. Vamos, que sólo me falta el cuerpo talla XS para irme al archipiélago norteamericano como Paris Milton.

Por otro lado, un problema grave al que nos enfrentamos ahora es el económico. Si sumamos que la retención del ICEX es ahora 200 euros más alta que en diciembre y el cambio euro-peso es también desfavorable, cuesta un poco llegar a fin de mes como antes.
Cuando llegamos a Bogotá, el cambio estaba en 2850 pesos el euro y, en diciembre, superamos los 3000 pesos por euro. Pero, ahora, nos encontramos en un momento de bajón grande en el que nos hemos estancado por debajo de los 2800 pesos.

¿Qué consecuencia inmediata tiene esto? Pues que en diciembre sacábamos del cajero 300.000 pesos y, al cambio, eran 100 euros. Ahora, sacando la misma cantidad, perdemos casi 10 euros. Si multiplicamos por el alquiler (1.500.000 de pesos), son unos 50 euros más. Y así, en todo. Vamos, que ahora sumando el 10% más de retención fiscal y la devaluación del euro frente al peso, nuestro poder adquisitivo se ha reducido en un 20%.

martes, 12 de febrero de 2008

Flores colombianas para San Valentín


Ahora que en España y en casi todo el mundo machacan por todos lados con San Valentín, debo agradecer al pueblo colombiano que no se hayan rendido al dominio estadounidense y, aquí, conserven el día “del Amor y la Amistad”, que cae en septiembre.

Yo pensaba que, después de ver como el mes de octubre estuvo dedicado a Halloween y noviembre, diciembre y parte de enero a Navidad, ahora nos machacarían con corazones y flores por todas partes. Pero no ha sido así.

Aunque los negocios no hagan su agosto particular con la celebración del 14 de febrero, hay empresas colombianas que sí se benefician de este negocio del amor. Este es el caso de los productores de flores, principalmente rosas que están ampliando su producción para poder satisfacer el mercado internacional con sus mejores productos. Colombia, junto con Ecuador son los países punteros en la exportación de flores frescas y durante todo el año se pueden encontrar rosas, girasoles, nardos, lirios y todo un abanico de flores que se encuentran a muy buen precio en los puestos fijos, callejeros y en los semáforos. Es más, Colombia se ha convertido en 35 años en la segunda potencia exportadora a nivel mundial, sólo por detrás de Holanda, abarcando el 14% del mercado. En 2004, el volumen de exportaciones supuso para el país una entrada de divisas de más de 580 millones de dólares y San Valentín es una fecha clave para el sector.

Durante todo el año, las flores buenas de verdad se van a Estados Unidos y a Europa. Allí se encarece su precio por 10 y ya no puedes comprar dos docenas de rosas, ni 10 varas de nardos y un ramo de hoja de eucalipto por 10.000 pesos (3,5 euros). Es más, en fechas como Sant Jordi, una rosa sola te cuesta más que aquí dos docenas…
Pero bueno, a pesar de los bajos precios, yo no creo que esta semana me regale ningún ramo, más que nada porque todavía tengo mis 10 nardos perfumando todo mi pequeño apartamento y, cuando entro, me recuerda a casa y a mi madre. Pero nunca se sabe. A lo mejor el jueves decido que esta proletaria del amor se quiere mucho y se va a hacer un regalito. O, ya me espero un poco y me hago un regalo general por el cursi-día y mi cumpleaños.

lunes, 11 de febrero de 2008

Proletarias del amor

Aprovecho que estoy en la oficina para dejar un artículo que ha publicado hoy el Diario de Mallorca y con el que me siento 100% identificada. Más tarde ya colgaré yo otro que tengo en mente...

PROLETARIAS DEL AMOR

MERCÈ MARRERO Esto es lo que somos mis amigas. Unas mujeres de condición trabajadora. No sólo para ganarnos las papas sino, y esto es lo triste, para ganarnos los afectos. Hemos llegado a la conclusión (juzguen ustedes si es, o no, triste) de que cualquier manifestación cariñosa de la otra parte nos cuesta sangre, sudor y lágrimas. Una cita, un beso, un escarceo, una relación y todos los sucedáneos imaginables. Hay féminas que nacieron con una estrella bajo el brazo. Entran en un local y triunfan. Salen del mismo y van seguidas de un nutrido séquito de pretendientes. Se mueven y son admiradas. Cautivan con la mirada. Hablan y son escuchadas. Quieren romperle el corazón al Don Juan de turno y, como salpicadas por el dicho "sus deseos son órdenes", el Don Juan de turno se despoja de su caparazón de hombre embaucador, pierde su distinción y su tratamiento señorial y pasa a convertirse en un perrito faldero. Vaya suerte tenéis, mujeres seductoras. Me río cuando un hombre suelta el topicazo de que somos las féminas las que decidimos el quién, el cómo, el cuándo, el dónde y, si me apuran, el porqué. Quien de verdad crea semejante ensueño que venga a hablar con nosotras. Mis amigas prometemos tratarle bien y no ser descorteses. Ahora bien, le explicaremos cuál es nuestra realidad. Nuestra dura realidad, si me lo permiten. Si expresamos nuestras emociones (ejemplo: "me gusta estar a tu lado"), nos acusan de ser evidentes y carentes de misterio. Cuando trasladamos nuestras necesidades (véase: "estaría muy bien que dejases de opinar sobre mi atuendo y entendieses que me gusta vestir a mi manera y no a la tuya"), nos critican de ser unas chulitas que no tenemos en cuenta las opiniones de la pareja. En el momento en que comunicamos una necesidad (supongamos: "me encantaría que tomásemos una copa juntos"), ellos piensan que somos demasiado lanzadas y la consecuencia devastadora es una veloz huida en sentido contrario. Con el rabo entre las piernas (en sentido figurado, claro está).

Las proletarias del amor somos un grupo de mujeres que siempre tenemos que dar el primer paso, enviar el primer mensaje, hacer la primera llamada, soltar el primer piropo, proponer la primera cita, lanzarnos para conseguir el primer beso y, todo eso, sin ocupar el primer puesto de ninguna lista de cautivadoras irresistibles. "Me das un poco de miedo porque creo estar delante de Agustina", le dijo él después de una discusión sobre cuestiones políticas. "¿Agustina?", dudó ella. "Agustina de Aragón. La que disparó un cañón sobre las tropas francesas. Soy un franchute cualquiera en tu valiente vida. No estoy a la altura ni de tu inteligencia ni de tu ironía. Lo siento", y colgó el teléfono. "Vaya", se dijo ella a sí misma "Y yo que pensaba que esto era el principio de una buena amistad". Será falta de habilidad, desconocimiento de las tácticas del poner los ojos en blanco, boquita de piñón, bracitos en jarras y morritos. Cuando decimos "sí" queremos decir "sí" y cuando decimos "no" queremos decir "no". Somos poco prolíficas en los "a lo mejor", "quizás" y "puede ser". Y esto, claramente, cotiza a la baja en la bolsa de la seducción. Viva la dictadura del proletariado.

Diario de Mallorca, lunes 11 de febrero de 2008

viernes, 8 de febrero de 2008

Con la cruz a cuestas

Colombia es un país en el que la religión oficial es el catolicismo, su himno incluye la frase "la humanidad entera, que entre cadenas gime, comprende las palabras del que murió en la cruz". Esto ya lo habíamos superado y vemos como una cosa normal la religiosidad de este pueblo. Pero, lo que no podíamos imaginar es lo que hemos visto hoy.



Esta mañana, viniendo a la oficina, hemos ido viendo frentes manchadas de negro. La primera persona que hemos visto así creíamos que tenía una mancha de nacimiento. Pero, nada más lejos de la realidad. La gente ha aprovechado para ir a misa a primer ahora y salir con el símbolo del miércoles de ceniza en su piel.

En las oficinas, hombres y mujeres trabajan hoy con la frente pintada y, por lo que nos han dicho, no se quitan la ceniza hasta que se caiga. Por eso, mejor ir a primera hora y así el resto de tus amigos, de los compañeros de trabajo y de la sociedad en general tiene más horas para ver que has cumplido con las obligaciones cristianas. Aquí, la ceniza no es como la española: es negra y la cruz es grande, para que se vea desde lejos. No sé si creen que cuando desaparece esa mancha, su alma ya está limpia. Pero en mis miércoles de ceniza que recuerdo y a los que íbamos más por obligación o por perdernos una clase a cambio de aguantar una misa, salíamos de la Iglesia con la frente ya limpia. Y ni las monjas del Sagrado Corazón, ni los jesuítas de Montesión nos dijeron nunca que debíamos llevar esa cruz puesta hasta que se limpiara sola.



Hoy, el presidente Uribe firma papeles mostrando su religiosidad y dando ejemplo de lo que es ser "buen colombiano" al resto de sus compatriotas. A mí me parece que es más una forma más del carácter de esta sociedad en la que la apariencia exterior es fundamental para sentirse parte del todo.

Mañana, todas las caras volverán a la normalidad.

miércoles, 6 de febrero de 2008

Cuatro meses

La gente celebra aniversarios por cualquier cosa. Así que hoy celebraré que ya llevamos en Bogotá cuatro meses. En este tiempo, el miedo inicial ha dado paso a una adaptación, a considerar la ciudad como parte de mí y a verla ya como otra de “mis ciudades”. Hasta ahora tenía tres. Todas en Europa: Palma, Madrid y Roma. Ahora ya puedo sumar esta que, pese a ser agresiva en todo y con todos, ya es un poco mi casa.


En el caso de Bogotá no me pasa como con las otras tres. Sé que estoy aquí de paso. En principio un año, pero puede que algo menos. Tengo ganas de volver a Mallorca y trabajar allí de lo que me gusta, de pasarme el día arriba y abajo entre una entrevista, una rueda de prensa, un reportaje o una fiesta. Quiero asentarme. Pero, de momento, voy a disfrutar la experiencia de vivir por aquí y de poder viajar por la zona.

La capital colombiana nos recibió el 5 de octubre con lluvia y no cambió el tiempo hasta hace unas semanas. Ahora, los días son más largos y hemos pasado del eterno otoño a la eterna primavera. Esa puede ser una de las razones por las que estoy más contenta porque, como bien saben en casa, a mí la lluvia me chafa y me pone muy triste. Cuando veo el sol y el cielo azul, mi carácter se calma, soy más productiva y aprovecho todo mucho más.


Siguen sorprendiendo cosas de la vida diaria: los baños para liliputienses o del mismo tamaño que los del parvulario del Sagrado Corazón, las calles peligrosas, el no poder tirar el papel al inodoro o el tener que ir a pagar todas las facturas al banco (por cierto, hoy tengo que pagar el teléfono). Pero, a la vez, voy descubriendo pequeños rinconcitos que me gustan. Es más, sé que estoy a un paso de descubrir mi “fontana” delante del Panteón donde sentarme con un helado y no pensar en nada más.

Hoy sabré qué pasa con mi vida, al menos qué haré los próximos dos meses. Ahora entran los miedos y las dudas sobre lo que tengo que hacer o lo que puede pasar. Esperaremos unas horas más…

miércoles, 16 de enero de 2008

Sin tetas no hay paraiso

Hoy me tomaré la libertad de criticar una serie que ya me parecía penosa en su país de origen, Colombia y que, ahora, Tele5 ha hecho su propia versión. Sólo he sido capaz de ver 15 minutos del primer capítulo de “Sin tetas no hay paraíso”, pero me ha sobrado.

Antes de nada, quiero avisar de que voy a generalizar con este post y que no quiero que nadie, ni colombianas ni españolas, se sienta ofendida.

Esta serie, "Sin tetas no hay paraíso", transmite unos ¿valores? que en España las chicas jóvenes consideramos que se habían conseguido superar, pero que en Colombia siguen a la orden del día. Las españolas tenemos la suerte de sentirnos libres con nuestros cuerpos. Cada una tenemos nuestros complejos, las cosas que cambiaríamos de nuestro físico o los kilos que nos quitaríamos de un plumazo si pudiéramos. Es cierto que hay chicas jóvenes que se ponen silicona, hay anoréxicas, hay liposucciones en mujeres menores de 20 años. Pero todo ello por nosotras mismas, con las influencias sociales pero decidido por nosotras mismas. El problema es que en otras sociedades no es así, como es el caso de Colombia.

En este país, el regalo estrella de los 15 años de las niñas con dinero es un par de tetas nuevas. A las madres les da igual que a esa edad el cuerpo de la mujer todavía no está desarrollado del todo porque ellas también hace años que están pasando por el quirófano.

Las chicas que no han tenido “la suerte” de tener la plata suficiente en casa como para cambiarse el cuerpo pasan a ser las llamadas “prepago” y salen en busca de un hombre que le pague todo, incluidas las operaciones necesarias para alcanzar los cánones de belleza de este país.

Por último están las mujeres de un nivel cultural medio-alto que no se operan hasta que tienen a su primer hijo y, entonces, el marido las “compensa” con una liposucción y, ya que están en el quirófano, con esa grasa que les sacan del abdomen aumentan sus culos (colas en el argot local) y les recolocan los pechos algo caídos añadiéndoles unos centímetros más de los que tenían.

No nos engañemos, además de sus paisajes, de sus playas y de sus espacios verdes, Colombia es un destino sexual muy apreciado por los extranjeros y, en parte, el hecho de que las mujeres estén educadas para ser sumisas y estar siempre perfectas para el hombre, que no digan nunca que no directamente o que siempre respondan con un “si mi amor”, encanta al, a priori, más reacio. Si a esto sumamos el esfuerzo físico y económico que hacen para tener unos cuerpos de escándalo (o de plástico), la satisfacción del hombre aumenta.

Volviendo a la serie que quería criticar, no me parece vergonzoso el nombre, ni el tema en sí, ni que se trate el mundo de la droga y la prostitución como la forma más fácil y cómoda de salir de una situación económica mala. Es todo ello sumado a que las protagonistas tienen 17 años y esta es una edad en la que las mujeres somos muy influenciables. No digo que se censure la serie, pero sí que las cadenas empiecen a tener un poco de cabeza ante los contenidos que emiten porque no creo que la idea de promocionar una sociedad en la que las mujeres jóvenes pueden conseguir lo que se proponen gracias a un buen par de tetas sea lo más conveniente para nuestro país.

jueves, 20 de diciembre de 2007

El tiempo pasa más despacio

No sé si será por la gravedad, la inclinación, la altitud o qué sé yo, pero en Bogotá el tiempo pasa más despacio. Las horas son más lentas y las semanas (aunque las últimas hayan pasado rápidas), tienen más de 7 días. También será que por todo tienes que esperar horas y horas. En el aeropuerto hay que estar 3 horas antes de la salida del vuelo y para pagar los recibos de casa tienes que armarte de paciencia y hacer una peregrinación bancaria. Cada factura se paga en un banco diferente y, como te “demores” unos días en hacer el abono, directamente te cortan la luz, el teléfono o el agua. Supongo que en España hace 30 años, cuando nadie tenía domiciliados los recibos era igual. Pero lo que está claro es que para las empresas, tener a un tipo que se dedica a perder horas en las colas de los bancos, no es muy rentable y no augura un desarrollo económico inminente del país.

El otro día acompañé a Lucía a arreglar unos papeles para poder sacar de la aduana una cámara de fotos que se ha comprado en Estados Unidos. Para llegar al sitio, estuvimos más de 2 horas en un taxi, con un taxista corto corto que no sabía dónde íbamos (y eso que situar una calle aquí es facilísimo porque están numeradas). Después de eso, 20 minutos esperando para el papelito en cuestión (lo más efectivo y competente que he visto en casi 3 meses), 45 minutos de cola en un banco para pagar unas tasas y un rato más en el taxi para ir a la zona franca. Todo continuó hasta las 6 de la tarde, hora a la que llegamos a casa muertas de agotamiento después de haber salido de la oficina a las 11:15...

Lo que está claro es que aquí se valora el tiempo de otra forma y se pierden muchísimas horas al cabo del año. Así no hay país que evolucione...

lunes, 3 de diciembre de 2007

Mi viaje a Itaca

Hoy, buscando una canción de Ismael Serrano por youtube me he encontrado con este regalito... La verdad es que, estando por aquí, tanto Ismael con su "No estarás sola" como Lluís Llach con "Itaca" ayudan en los momentos esos de bajón (cada vez menos frecuentes).



Yo también, como Ismael, tengo un sueño y lo estoy persiguiendo. En mi caso, no es vivir de la música, más que nada porque me "invitaron a abandonar" dos coros siendo pequeña, pero sí sueño con cosas que me están llevando a escenarios cada vez más grandes y más lejanos...



Muchas veces no sé ni cuál es mi Itaca final, pero eso no importa "preg perquè el camí sigui llarg, ple d'aventures i de coneixences (...) que siguin moltes les matinades i que entri en un port que els meus ulls ignoraven i a ciutats per aprendre dels que saben" En mi Itaca voy parándome en muchas islas, voy haciendo un viaje en mi vida que me ha llevado a Madrid, Roma, Dublín y ahora, a Bogotá. Me demoro en cada isla, saboreando los instantes (aunque al principio cueste saborear según qué), porque es cierto que es más importante el viaje que la llegada. Además, yo llegué a una pequeña Itaca, al trabajo de mis sueños y no salió bien. Pero, aún así, es bonito caminar, perseguir un sueño mediante un viaje (y en mi caso, nunca mejor dicho, un sueño que me ha llevado durante 8 años viajando de un lado a otro). A veces, las islas en las que me paro no son paradisíacas, son más bien islas artificiales en medio de cordilleras o sobre una meseta, pero van a aportar igual "Tingues sempre al cor la idea d'Itaca.Has d'arribar-hi, és el teu destí,però no forcis gens la travessia. És preferible que duri molts anys,que siguis vell quan fondegis l'illa, ric de tot el que hauràs guanyat fent el camí, sense esperar que et doni més riqueses"

Y aquí estoy, en la oficina de Bogotá, en teoría trabajando pero pensando ¿qué hago yo aquí?. Supongo que la conversación con Carlos de anoche ha influido en este post y, más que nada, el pensar en lo que voy a escribir para el suyo. ¿Qué voy a contar de nuestras Itacas, Carlos? Mañana espero tener la respuesta en forma de post.

lunes, 1 de octubre de 2007

Colombiana por un año

Hoy, día 1 de octubre de 2007 empieza nuestra nueva vida. Y digo "nuestra" porque 240 "jóvenes de la elite" pasamos a formar parte del gran grupo de becarios Icex repartidos por todo el mundo. En mi caso, mi nuevo destino será Bogotá. El viernes empieza esta etapa transoceánica de la que todavía no estoy muy convencida pero en la que tengo puestas todas mis esperanzas.
Ahora debería seguir vaciando mi casa para que la herede mi hermana. Pero cuesta mucho empaquetar cosas y despedirse de lo material y, sobretodo, de las personas. El miércoles tendré aquí a los amigos y familiares que quieran decirme un "hasta el año que viene" y, el viernes a primera hora, pondré rumbo a Colombia. Desde allí seguiré informando de todos los acontecimientos que vayan sucediéndose a lo largo de 12 meses.
Este será mi nexo de unión con muchos de vosotros y os quiero pedir que contribuyáis un poco a que este espacio esté vivo.