sábado, 23 de febrero de 2008

Primer problema: Miami

Sabiendo mi historial de despropósitos aeroportuarios no entiendo cómo todavía tengo la osadía de aventurarme en un viaje que me lleva a hacer 2 escalas. Pero bueno, como soy valiente, pues lo hago. Y, como tengo tan mala suerte, pues vuelvo a tener problemas en un aeropuerto.

Esta vez, los culpables han sido los de American Airlines por el retraso de media hora que hemos tenido en Bogotá, junto con la lentitud exagerada de los controles de pasaportes estadounidenses. Así que, después de pasarme más de 40 minutos en la cola de inmigración, se ha consumido todo mi tiempo de escala y he perdido mi conexión con San Francisco.


Menos mal que los de AA han reconocido su parte de culpa, me han dado unos bonos para transporte, una habitación de hotel que está realmente bien, tickets de cena, desayuno y comida y unos vuelos alternativos.

Ahora ya no paro en San Francisco, sino que lo hago en Dallas y, en vez de llegar a Honolulu a las 12, lo hago a las 17:20. Esto último es lo que más rabia me da porque yo ya suspiraba con ir a la playa mañana mismo. Pero, a cambio, tendré que habré descansado un poco aquí y llegaré más fresca para darlo todo por la noche.

En cuanto a Miami es, ahora y para mí, la ciudad de Carlos Benedí y Marta Sesmero. Da un poco de rabia estar durmiendo aquí y no poder verles porque no he avisado con tiempo y Carlos se ha llevado el coche a casa de una amiga y Marta está en su casa medio en la cama. Y, como aquí las distancias son eternas, es un poco difícil pasarme a verla. Pero bueno, si todo va bien, volveré para quedarme unos días en mayo y me quitaré esta espinita clavada.


Además de ser el destino de estos dos grandes personajes, Miami es el origen de mis viajes imaginarios. En octavo, uno de los mejores profesores que he tenido, Tomeu, nos hizo hacer un trabajo sobre los Everglades de Florida para la clase de catalán. En esa época (1995) internet prácticamente no funcionaba y el trabajo lo hice gracias a una revista que tenía mi padre por casa.
Tras ese trabajo, que nos adentraba en la realidad del parque nacional, vinieron una serie de viajes tipo juego de rol por diferentes zonas. Nos subíamos en los hovercrafts que imaginábamos y, tras eso, volvíamos a redactar nuestras aventuras.



Por lo que recuerdo, esta actividad era una vez por semana y en grupos. Me acuerdo de tener un mapa sobre las mesas y por allí nos desplazábamos los 4 ó 5 componentes del equipo. Lo que no recuerdo es qué hacíamos. No sé si era un poco C.S.I. o si íbamos en una aventura ecológica. Lo que sí sé es que fueron unas de las mejores clases que he tenido y, encima, aprendíamos mucho más que en una hora teórica o de actividades del libro.

Por este viaje, que además de catalán nos enseñó geografía, zoología y botánica, cada vez que veo el inicio de CSI Miami me acuerdo de Tomeu, de esa clase de 8ºD en el último piso del edificio viejo del Sagrado Corazón y de mucha gente a la que hace casi 12 años que no veo. Ahora es difícil ver a esa gente, pero lo que tengo claro es que, en cuanto tenga un puente disponible, me vengo a descubrir lo que ya conocí en Palma hace muchos años.

4 comentarios:

Eva M. Paíno dijo...

Si es que.. tienes la negra con los aeropuertos, aunque al menos esta vez has tenido hotel y viajes alternativos.
Espero que lo pases en grande!!!
Besos

Esaque dijo...

Buen viaje Lluc, que mejore. Estoy segura de que el destino todo lo compensa. Yo perdí a una de mis 3 visitantes 24 horas en Sao Paulo y ahora me esmero en resarcirla con creces.
Me ha gustado mucho eso de conocer Miami a través de Palma. Yo conocí Castellón y Filipinas a través de Madrid y Chile en México. Ya ves qué cosas.
Muchos muchos besos.

Anónimo dijo...

Per on pares?
volem saber meees!
Margalida.

Anónimo dijo...

Estimada Lluc!
Yo también me acuerdo de esas clases de los everglades. Era un juego de rol. El tablero que representaba los everglades estaba dividido en casillas e íbamos avanzando conforme nos dejaba el dado. Me acuerdo que teníamos que hacer prespuestos sobre el material que debíamos llevar y que dejamos la tienda del "Coronel tapioca" de al lado de Cort sin un solo católogo de precios. También me acuerdo que cada día teníamos que escribir un diario y darselo a Tomeu y el recogía algunos y nos los corregía( los míos siempre llenos de faltas). También me encanto esa actividad y la recuerdo con cariño. Es una putada perder el avión, pero también puede ser una gran aventura! Espero que compres un caimán bien grande y que esta noche cenes con Julio Iglesias...
fes bondat!
María